miércoles, 7 de octubre de 2009

LAS MANOS DE MI MADRE
Las manos de mi madre son como ángeles,
Que te cuidan en los momentos más difíciles.
Las manos de mi madre son como pañuelos en el aire,
Cuando te despiden a la hora de realizar un viaje.
Las manos de mi madre son como ángeles,
Que te cuidan en los momentos más difíciles.
AUTORA: Jesica Biolatto

martes, 6 de octubre de 2009

Madre
Madre tu eres la luz de mi vida.
Madre tu eres el ángel que cuidas mis sueños.
Madre tu eres lo mas importante en la vida de un hijo.
Madre tu eres la razón de mi vivir.
AUTORA: JESICA BIOLATTO
EL ACCIDENTE PREMEDITADO

Roque Sosa era un viejo con mirada de búho, todas las tardes se sentaba en la vereda al frente de su antigua casona bajo la sombra de un sauce llorón que tenía casi la misma edad que la casa. A la vivienda la heredó de su único tío soltero; éste se había hecho cargo de Roque cuando fallecieron sus padres. Roque tenía una sola hermana, llamada Adriana Sosa, quien tenía un solo hijo cuyo nombre era Leonardo Gómez; el joven trabajaba en el museo de RAMOS GENERALES que quedaba a dos cuadras de la casona. Para no llegar tarde al trabajo, todos los días Leonardo tenía que pasar al frente de la casa de su tío a toda velocidad con su moto; porque siempre se quedaba dormido y llegaba tarde.
Leonardo nació el 24 de febrero de 1970, en el hospital San Jorge que se encontraba a seis cuadras de la casa de su tío Roque. Este último convivía con Marcela Ramonda, la mujer de la limpieza y su dama de llaves. Los dos tenían una amistad desde hacía más de treinta años. Y como presintiendo algo, el viejo siempre le comentaba a la mujer que su sobrino cualquier día de estos iba a tener un accidente con esa bendita moto.
En el momento en que Roque se disponía a sentarse en la vereda como todos los días, pudo ver como su sobrino le hacía un gesto de saludo al mismo tiempo que se estrellaba con la moto, con un auto que estaba estacionado al frente de la casa. El pobre Sosa desesperado, comenzó a correr hacia donde estaba el joven accidentado y empezó a llamar a Marcela, para que lo ayudara a socorrer al chico.
En el instante en que se dirigía a llevarlo al hospital, llegó la ambulancia y lo trasladaron de inmediato al nosocomio. Cuando llegaron al hospital, lo bajaron y lo llevaron por un largo pasillo hasta la sala de rayos x para ver si tenía alguna contusión en el cerebro, o en cualquier parte de su cuerpo. El doctor lo internó en observación y en una sala común y le aconsejó que dejara de andar en moto y que se acostumbrara a llegar a horario a su trabajo. También le dijo, que apenas tuviera los resultados de todos los estudios, le iba a dar el alta.
Entonces Leo, como le decía su madre, llamó a su familia y les prometió que iba a dejar de andar en moto y que iba a ser más responsable con el trabajo y con su vida.
A las pocas horas volvió el médico y le dio el alta, pero le sugirió que volviera a control día de por medio para ver como evolucionaba su estado.
Así pasaron los días y Leonardo cumplió su promesa, vivió feliz con su familia.

AUTORA: Jesica Biolatto